por | 24 de Jun de 2026 | Ciencia, Entrenadores, Fuerza, PubMed | 0 Comentarios

El entrenamiento de fuerza induce el eje ABHD5-ATGL para contrarrestar la acumulación de grasa mesentérica en ratones suizos obesos

Resumen

El tejido adiposo desempeña un papel central en la regulación metabólica sistémica, y las alteraciones en el recambio de lípidos son un sello distintivo de la disfunción adiposa asociada a la obesidad. La activación lipolítica depende de la fosforilación de perilipina-1 (PLIN1), que permite la liberación de α/β-dominio-hidrolasa-5 (ABHD5), un coactivador clave de la lipasa de triglicéridos adiposos (ATGL). La obesidad altera este eje regulador, reduciendo la expresión de ABHD5 y favoreciendo un entorno lipogénico y enriquecido con ácidos grasos monoinsaturados (MUFA), impulsado en parte por el aumento de la estearoil-CoA desaturasa-1 (SCD1). Estos contribuyen a la hipertrofia de los adipocitos, la alteración de la movilización de lípidos y la matriz extracelular disfuncional. Este estudio investigó si un breve protocolo de entrenamiento de fuerza después de catorce semanas de inducción con una dieta alta en grasas que contenía un 35% de grasa podría restaurar la maquinaria lipolítica y reequilibrar el metabolismo de los lípidos en el tejido adiposo mesentérico de ratones suizos obesos. Siete días de entrenamiento de fuerza al 70% de la capacidad de carga aumentaron la expresión del gen ABHD5 (p = 0,0012) y el contenido de proteínas (p = 0,0003), acompañado de elevaciones en pHSL y pPLIN1 (p = 0,0062 y p = 0,0002), lo que indica activación lipolítica. El ejercicio redujo la masa y el tamaño de los adipocitos, y demostró que la obesidad aumentó la abundancia de MUFA (p = 0,0039). La correlación reveló que SCD1 mostró una asociación positiva con el sedentarismo, siendo este gen un determinante central de la composición de lípidos en el tejido adiposo mesentérico. Además, el entrenamiento de fuerza disminuye la MMP2 y aumenta la actividad de la MMP9 (p = 0,002 y p = 0,0001), un patrón consistente con una reorganización estructural adaptativa más que con una progresión fibrótica. En conjunto, estos hallazgos indican que el entrenamiento de fuerza a corto plazo es una estrategia no farmacológica para contrarrestar la disfunción adiposa mesentérica al restaurar el equilibrio lipolítico y mejorar los perfiles metabólicos de lípidos antes de que ocurran pérdida de masa y cambios en el comportamiento alimentario.

Palabras clave:

ABHD5; Ejercicio; lipólisis; Tejido adiposo mesentérico; Obeso.

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